Que se prepare el mundo: esta tarde tengo mi primera clase de رقص شرقي.
¡Tachán!
Llevo varias semanas de dura preparación; he ingerido cantidades ingentes de carne, pescado, marisco (maritimo -shellfish- y terrestre -acorn’s pork-), lacteos en sus múltiples e infinitas formas y combinaciones, patés, dulces variados y mucho alcohol, también en sus múltiples e infinitas formas y combinaciones. También he guardado el más absoluto de los reposos, y todo con el único objetivo de lucir hoy un prominente pandero.
Sí, lo sé; ha sido un gran sacrificio, pero la cerveza y el jamón han dado sus frutos. Todo sea por lucir como dios manda (o Alá manda, que le va más a la ocasión) mi flamante bedlah verde y dorado.
Todo sea por la causa y no decepcionar a mis amigas, que me ven capacitada para esta clase de menesteres de jugar a las princesas bailarinas cuasi pornográficas; así que aquí estoy, asumiendo que en unas horas estaré meneando la tripa y el trasero a golpe de Banda Sonora de Indiana Jones.
Creo que esta experiencia me va a costar años de terapia; estoy tratando de ser positiva y pensar que las personas con las que me voy a encontrar serán como yo, si bien en mi más recóndito fuero interno una vocecilla dice algo así como:
“¡Amos andaaa! Tía, que haces los bizcochos pesando los ingredientes con el i-Pad, tu concepto de bailar se resume a juntar el pie derecho con el izquierdo y viceversa mientras que elevas ligeramente los hombros de manera alternativa… Si lo único mínimamente artistico para lo que vales tú es para contestar los post de Facebook (y ni eso) Además, ¿Donde vaaaas? si eres menos sensual que unas bragas beige, siempre con vaqueros, coleta y zapatillas… ¡friki, que eres una friki! por no mencionar el hecho de que tu rodilla derecha parece la de un paquidermo (porque te recuerdo que últimamente y sin el menor motivo, te caes allá donde vas… Si ni siquiera eres capaz de mantenerte de pie ejecutando la tarea más básica que se le puede encomendar a un ser humano, ¿Cómo vas a ser capaz de acometer una de las que más capacidad de gracia, sensualidad y coordinación requiere?”
Tras lo que oigo un “Ja Ja Ja” malévolo y empiezo a sentir como se me seca la garganta y me falta el aire, y empiezo a imaginarme a Urkel (acordeón en ristre) tratando de seguir los pasos de las avezadas y sensuales bailarinas árabes, cayéndose al suelo y rompiéndose alguna parte de su ya de por sí maltrecha anatomía…
Glups.
Lo único bueno hasta el momento ha sido lo del nick de guerra (de madame Butterfly a Shahrazād) que me ha permitido recordar una historia tan bonita como la de “Las mil y una noches”; que ganas tengo de que sean las nueve de la noche y estar en casa para seguir navegando en mi universo particular…
Que digo yo, ¿No habrá clases de baile on-line?